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miércoles, 2 de mayo de 2018



          

                                CAMINO DE IBERMEDIA




               El cine en los países de Iberoamèrica desde sus inicios tuvo vitalidad, atravesó crisis, pero era un mercado amplio para las películas en español. En España la industria del cine se enfrentó a la revolución del cine hablado y a la avalancha de producciones extranjeras atractivas al iniciarse la transformación del cine en  sonoro. Los productores españoles querían  tener ayuda del Estado. Consiguieron interesar a los políticos y el Gobierno  de Primo de Rivera mostró una preocupación especial por el cine. Pedro Sangro, Marqués de Guad el Jelu, fue el encargado de poner en marcha el proyecto de Fernando Viola de celebrar un Primer Congreso Hispanoamericano de Cinematografía. Se iniciaron los preparativos en 1929 concediéndole oficialidad y personalidad jurídica en 1930. La inauguración del Congreso tuvo lugar ya durante la República del 2 al 12 de octubre de 1931. El Congreso se centró principalmente en el cine español, teniendo claro la colaboración entre la industria del cine de los países hispanoamericanos, como recogen las Conclusiones, que resumen al final con la necesidad de prohibir el doblaje y fomentar la colaboración entre las cinematografías hispanoamericanas, que debían formar un único territorio cinematográfico. El Congreso fue clausurado por el Presidente de la República, Alcalá Zamora, con un discurso en el que mostraba confianza sobre el futuro del cine español . Entre los logros del Congreso está la creación de la Secretaría Permanente del Cine Hispanoamericano. Los buenos propósitos  se fueron dilatando. Por eso en 1935 Florentino Hernández Girbal denunciaba en un artículo “se ha parado el reloj”  y el director Eduardo G. Maroto decía una frase, que después han repetido en sus reivindicaciones los profesionales del cine: “justicia al cinema nacional”.


Río escondido


      No se olvidó el Congreso de Cine celebrado en 1931, por lo que se celebró en junio de 1948 el I Certamen de Cine Hispanoamericano, que adoptó el lema reivindicativo del Sindicato de la Cinematografía mexicana: Igualdad, derecho y justicia, y el emblema, un Pegaso de color blanco sobre fondo azul. Las Conclusiones más importantes de los debates fueron: el libre intercambio cinematográfico entre todos los países de lengua española; la libre contratación de profesionales de este área; normas flexibles y precisas de censura; supresión del doblaje; y fondos para las Cinematecas Asimismo se intercambiaría información sobre los estrenos de películas. Y se fundó la Unión de la Cinematografía Hispanoamericana para llevar a cabo las medidas aprobadas en las Conclusiones. El Certamen había establecido tres Primeros Premios, que corresponden a Locura de amor (España), de Juan de Orduña, Dios se lo pague (Argentina) de Luis César Amadori y Río escondido (Mèxico) de Emilio Fernández y tres Segundos  Premios concedidos a Don Quijote (España) de Gil, A sangre fría (Argentina), dirigida por Daniel Tynayre y La otra (México) de Roberto Gavaldón. Los Premios a la Dirección correspondieron a los directores de las películas que habían obtenido los Primeros Premios. Se creó el Premio Cervantes para las películas que enalteciesen los valores de la hispanidad más tradicionales.


Nacha Regules

            En 1950, del 15 al 26 de mayo, tuvo lugar el II Certamen de Cine en Madrid, en el edificio del antiguo Senado. Se aprobaron los Estatutos de la Unión Cinematográfica y distintas propuestas para favorecer las coproducciones, reiterándose la petición de supresión del doblaje. Por unanimidad se acordó publicar un Anuario de la Cinematografía Iberoamericana, cuya primera edición fue en 1951. Se firmó el Convenio Hispanoamericano de Intercambio, para un número indeterminado de películas, siempre que hubiese reciprocidad. Y un sistema de seguimiento para control de los cobros. Las películas a Concurso se proyectaron en el cine Rialto. El Premio Miguel de Cervantes se concedió a Pequeñeces (España) de Juan de Orduña. Hubo dos Primeros Premios para El dolor de los hijos, (México), de Miguel Zacarías, y Nacha Regules, (Argentina), de Luis César Amadori. El Premio a la mejor Dirección fue para Juan de Orduña y Mención para Daniel Tynaire por la película argentina Danza de fuegoEl Tercer Certamen se celebró en Buenos Aires, en 1965.



Palacio de las Naciones


    Y al año siguiente, 1966, se celebró en Barcelona, en el Palacio de las Naciones en  el marco de la Semana de Cine en Color. Las Conclusiones fueron importantes y se refieren a medidas para aumentar las coproducciones y a la creación de un mercado común  de cine hispanoamericano; también la disminución del doblaje y la utilización de un léxico común, sin modismos, para los subtítulos, y la creación de un tribunal para resolver posibles conflictos en las coproducciones. Entre los participantes recuerdo por parte argentina asistieron Héctor Oliveras, Nicolás Carreras, Ramón Viñoly, Daniel Tynaire y Ramón Borrás. Los participantes mexicanos fueron Fernando de Fuentes, Felipe Mier Jr., Gonzalo Elvira, Juan Bandera Molina y Joaquín Molina. La delegación cubana estaba integrada por Raúl Taladrid y Manuel Samperio. Por parte española hubo una amplia representación, asistiendo Gregorio Marañón, Director General del Instituto de Cultura Hispánica y José María García Escudero Director General de Cinematografía y Teatro. 


Manuela

      Desde que ví las películas dirigidas por Emilio Fernández me había fascinado el cine iberoamericano, por lo que organicé el I Encuentro de Cine Iberoamericano, al mismo tiempo que el Certamen. Era la primera vez que se iban a proyectar películas de la Cuba revolucionaria de Fidel Castro: Vaqueros del caucho de Oscar L. Valdés, y Manuela de Humberto Solás. La presencia de estas películas cubanas provocó un incidente con el Sindicato Nacional del Espectáculo español, que solicitó su retirada o la suspensión del Certamen. Las sesiones se reanudaron tras el almuerzo, en base a mi argumentación de que en esta ocasión eran dos Manifestaciones Paralelas e independientes. No lo organizamos el año siguiente, pero reclamado por la prensa celebramos dos nuevos Encuentros en 1968 y 1969, que descubrieron un cine innovador. En los años siguientes el Encuentro quedó integrado en la Semana Internacional de Cine en Color, que ya en su tercera edición, 1961, había conocido el éxito con la interesante película peruana, Kukuli, obra colectiva de Luis Figueroa, Eulogio Nishiyama, César Villanueva y Emilio Galli.




Ibermedia


            La Conferencia de Ministros de Cultura de Iberoamérica que se celebró en Madrid el 25 y 26 de junio de 1997, estaba presidida por Esperanza Aguirre, Ministra de Educación y Cultura de España, quien propuso un aumento de las coproducciones en el cine iberoamericano, para lo que habría que crear un Fondo común de ayudas, como una medida imprescindible para su fortalecimiento. Entonces yo era Director General del ICAA y oí comentar a dos diplomáticos argentinos: Ya se intentó con el nombre de Ibermedia y fracasó. Es un proyecto imposible. Me gustó el nombre y como responsable de la política cinematográfica española viajé a México y Argentina donde me reuní con los Directores del Instituto mexicano de cine, IMCINE, Diego López Rivera y luego Eduardo Amerena ,  y en Argentina con los directores generales del INCAA, José Miguel Onaindia y posteriormente con Jorge Coscia, que apoyaron con entusiasmo la idea. Se lo comunicamos a la Conferencia de Autoridades Cinematográficas de Iberoamérica (CACI), que también se mostró partidaria de la puesta en marcha de Ibermedia, dando gran colaboración su Director, Abdel Guerere. La propuesta se la comunicamos al Ministerio de Asuntos Exteriores español, que la introdujo en la agenda de la Cumbre de Jefes de Estado de Iberoamérica. celebrada en Isla Margarita (Venezuela), 8 y 9 de noviembre de 1997, que aprobó el Programa Ibermedia.


Reunión  del Comité en Cartagena de Indias




    
     Redactamos el Reglamento en Mar del Plata, 21-28. XI, 1997, que se terminó en Guadalajara, entre el 1 y 12 de marzo, 1998 y Madrid, 15-16, junio de 1998, con participación de todos y con aportaciones de valor, como las del Director de Cine de Portugal, José Pedro Ribeiro y las de los representantes del ICAIC (Cuba), Benigno Iglesias y de Chile, Ignacio Aiaga. Creado el Fondo con las aportaciones anuales de los distintos países iberoamericanos, nombrada como directora ejecutiva a Elena Vilardell, en La Habana se resolvió la primera Convocatoria de Ayudas, concediéndose en las distintas categorías ayudas a 118 ¡royectos. En las reuniones de Ibermedia participaban como miembros los Directores Generales o Subdirectores Generales, en el caso español a parte de mi asistencia como Director General del ICAA hasta junio de 2004, participaba activamente la Subdirectora General de Fomento. Beatriz de Armas. Ibermedia ha impulsado las coproducciones y concedido ayudas a distribución y promoción. La clave de su éxito ha sido la flexibilidad y generosidad con que actuaron en sus primeras ediciones todas las autoridades cinematográficas de los Estados Iberoamericanos. Hoy la producción iberoamericana supera a la norteamericana, pero su cuota de mercado es la décima parte que la de las películas de Hollywood. El actual reto es el marketing y la distribución. Convendría reanudar las conversaciones que se abrieron con MPAA y productores chicanos sobre su participación en películas habladas en español o portugués y sobre promoción. Ahora Hollywood está siendo la plataforma de lanzamiento de directores iberoamericanos.











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