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viernes, 27 de noviembre de 2015

    


   LA PIEDRA ANGULAR DE LA INDUSTRIA DEL CINE

    
 Control de taquilla y ayudas automáticas

Los ingresos por taquilla tienen carácter colectivo







      El exhibidor propietario de una o varias salas de cine no puede hacer con los ingresos por ventas de entradas lo que desee. Debe retener su parte, que se pacta previamente, y el resto debe ser repartido en las proporciones establecidas entre distribuidores, productores, los autores y Hacienda. Estos ingresos de una película, con sus descargas de Internet en España,  sirven para que la Administración conceda las ayudas automáticas al cine, como ocurre también en Francia, Alemania, Italia, Austria o Bélgica. Este reparto y la concesión de ayudas automáticas requieren un perfecto funcionamiento de un control de taquilla,  al que muchos autores consideran la clave del arco de la industria cinematográfica. Este control puede ser realizado por el Estado, como en Francia y España, la Sociedad Italiana de Autores (SIAE) en Italia o Agrupaciones de distribuidores en el caso de Bélgica o Suiza. 


             Los ingresos de taquilla tienen, por lo tanto, un carácter colectivo y es preciso que las distintas partes actúen con lealtad entre sí. Tradicionalmente un numeroso grupo de exhibidores ha sido hostil a cualquier sistema de control, ya que entre ellos ha existido  la tendencia a disimular parte de los ingresos. Al generalizarse las ayudas automáticas los Estados que las otorgaban crearon unos servicios de control de taquilla estrictos. En España las ayudas automáticas se iniciaron en 1964, y están actualmente en vigor, aunque han conocido distintas variantes.  El control de taquilla comenzó  a funcionar en España en 1965 en el ICAA, que continua teniendo esta responsabilidad, colaborando la Sociedad General de Autores hasta que en 1998 el ICAA asumió todo el control, informatizando el sistema. Otra de las ventajas imprescindibles que aporta el control de taquilla es el disponer de unos datos que permiten unas estadísticas rigurosas de aspectos económicos y sociales, como la densidad de pantallas, la frecuentación, los gustos de los espectadores o el gasto por persona. Datos y estadísticas que dan dinamismo y empuje a esta industria y que en España, como instrumento básico de las ayudas automáticas ha impulsado películas de calidad con notable éxito de público.



       El correcto funcionamiento de un control de taquilla se basa en la adecuada organización y unos medios suficientes, hoy día basados en la informática, y reposa sobre unas entradas con los datos precisos del título de la película, sesión, fecha, precio, sala, y en las declaraciones de los exhibidores al centro de control, realizándose actualmente utilizando la informática. El tercer elemento imprescindible es la inspección que actúa visitando las salas de cine. Puede actuar de incógnito o darse a conocer, en cuyo caso el exhibidor debe poner a su disposición las entradas y la contabilidad. Los Institutos de cine como el CNC en Francia o el ICAA pueden sancionar las infracciones administrativas, que es suficiente para evitar falseamientos en las declaraciones. Esto sin perjuicio de que en casos como la apropiación indebida se pase a la jurisdicción penal.



     Hasta hace pocos años los fraudes más habituales eran el incumplimiento de la cuota de pantalla, cuando estaba en vigor en la práctica, y en ciertos casos declarar menos espectadores que los reales para no repartir todos los ingresos con las otras partes. Curiosamente estos últimos años se ha dado en algunos casos la costumbre de declarar más espectadores de los reales para que el productor pueda justificar en el ICAA el número de espectadores mínimo para acceder a las subvenciones automáticas. Esta práctica indica que en este periodo no ha funcionado bien el control de   o se ha hecho caso omiso de los informes de los inspectores.  Nadie puede alegar desconocimiento del fraude de las subvenciones, El País publicó a toda página la denuncia de Dolores Payás en 2010 (1) y las de Xavier Cafal en 2011 (2) al ICAA (2), entre otras denuncias. Y en cualquier  caso, si los rendimientos medios de una película en salas ha descendido, debiera haberse rebajado el número de espectadores requerido, para no empujar a algunos productores a esta práctica de la compra de entradas, que podrían considerar incluso tolerada. Conocí un productor que compraba las entradas, pero las regalaba por la Gran Vía y llenaba la sala. Los espectadores exigidos existían, por lo que es un caso de picaresca y  no de fraude.



                 
En cualquier caso es sencillo tomar las medidas que garanticen el indiscutible funcionamiento del control de taquilla, la continuidad de las ayudas automáticas que tan buenos resultados han dado en España, como en los países que tienen este modelo, y podamos seguir disfrutando de un buen cine español.

(1)

          

domingo, 31 de mayo de 2015



ADIÓS AL CONTROL DE TAQUILLA


      
            Llegan los aires de privatización al ICAA. Los ingresos de las películas por su explotación en las salas de cine tienen un carácter colectivo. Corresponden al distribuidor, que en España la primera semana percibe el 55% y las siguientes el 50%-45%; Hacienda, actualmente el 21% en concepto de IVA; un 2% corresponde a derechos de autor y el resto al exhibidor. Los exhibidores en España se lamentan de este reparto, ya que les es difícil afrontar los gastos de las salas de cine y tener beneficios. La parte del distribuidor es la más alta de Europa y arranca de los tiempos en que  se consideraba que bastantes exhibidores tenían tendencia a disimular una parte de sus ingresos de taquilla y los distribuidores se compensaban con un porcentaje más elevado.´


 

  Los países europeos desarrollan una labor de fomento del cine, regulando este sector, para lo que han implantado el control de taquilla.  Los datos de los ingresos de taquilla, no solo son necesarios para su reparto, sino especialmente para el conocimiento del mercado y ejercer la protección al cine nacional. A diferencia de otras industrias los ingresos en el cine son difíciles de establecer, ya que varían todos los días y en cada una de las sesiones de las distintas salas. El sistema de recuento de los espectadores, fue sustituido por los partes de declaración de los exhibidores, recogidos tanto por los distribuidores como por la Administración. En España se inicia el control de taquilla en 1964, siendo Director General de Cinematografía García Escudero. La informática, aquellos antiguos y enormes ordenadores, vino en ayuda del  control. En España, los partes los recogía la SGAE, que los entregaba con retraso al ICAA, donde se realiza el tratamiento informático de los datos. Gracias a esta informatización conocemos que en España en 1965 hubo 400 millones de espectadores que fueron al cine y que La muerte tenía un precio  (Sergio Leone, 1965) tuvo  5. 520.271 espectadores.






            A partir de 1996 el ICAA colabora en la informatización de las taquillas de las salas y recibe directamente la información, tratándose en el ICAA que desde 1999 facilita todos los datos y estadísticas. Hoy, llegado para aquellos buenos funcionarios la hora de jubilación, parece que no se piensa sustituirlos, sino recurrir a una empresa privada para que facilite los datos. Si es así la finalidad del ICA quedará muy disminuida en cuanto fomento del cine y los datos dejarán de ser oficiales.



            Entre 1943 y 1964 las ayudas a la producción de películas españolas fueron por el sistema de clasificación. Productores y directores reclamaban unas ayudas automáticas, debido a que se clasificaban las películas ya producidas, utilizando sucesivos baremos y los resultados fueron arbitrarios e ineficaces desde el punto de vista industrial. El interés especial, la máxima calificación y por lo tanto la máxima ayuda, se concedió a películas convencionales, como Reina santa (1946) de Rafael Gil o Alba de América (1951) de Juan de Orduña y alguna renovadora, como Surcos (1951)  de Nieves Conde o Muerte de un ciclista (1955)  de Bardem. En cambio con análogos baremos Los golfos (1959) de Carlos Saura fue 2ª A , El pisito (1958) de Ferreri también 2ª A y El extraño viaje  (1963) de Fernán Gómez, 2ª B, cy es considerada hoy una joya cinematográfica. La Junta de Clasificación no fue la única que desdeñó El extraño viaje, sino que los propios distribuidores, los Reyzabal, unos carcas reaccionarios, se quedaron horrorizados al verla, retasando el estreno.


El extraño viaje


              El establecimiento del control de taquilla fue una renovación de García Escudero, que  desde entonces facilita unos datos oficiales con las cifras del cine. Son datos imprescindibles para cualquier política oficial o de las empresas, que permiten los análisis de la industria cinematográfica, conocer la frecuentación de los espectadores, el público, la trayectoria en las salas  de las películas y empresas productoras. distribuidoras y exhibidoras. Es decir la economía cinematográfica. Esperemos que el Ministerio de Cultura continúe realizando la información a partir de las taquillas.
       
             La película se considera un producto "semi-acabado" hasta su proyección en salas,, por lo que tiene suma importancia conocer su exhibición.


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