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lunes, 20 de julio de 2015

 


   LAS SOFICA

                      Sociedades para la financiación del cine y del audiovisual



         ¿Qué son las SOFICA?. En muchas ocasiones hemos oído:  "¡ En España deberían implantarse las SOFICA !". Pero ¿qué son las SOFICA? ¿Por qué se crearon?. El cine y el audiovisual son un  sector estratégico , como la industria aeroespacial, las telecomunicaciones o la informática. Los Estados por ello y además por las siguientes razones no dudaron en  establecer ayudas al cine: 1.- El cine es un instrumento de desarrollo, difusión y conservación del patrimonio cultural, La cultura es consustancial a una nación y su defensa es más necesaria que nunca, 2.-  El cine es un vector, a menudo inconsciente, de una sociedad y de sus producciones comerciales. La penetración en todos los mercados mundiales de los pantalones vaqueros, el whisky o las motos de gran cilindrada tienen como una de sus principales causas al cine,  El cine ha sido un factor estructural de apoyo al comercio exterior de los Estados.  3.-  El cine norteamericano tiene un absoluto dominio del mercado mundial, por lo que en el resto de los países no existiría una cinematografía propia sin ayudas públicas.


Easy rider (1969)



         Oportunidad

         A partir de 1936 se generalizan las ayudas a la cinematografía en numerosos países. En España se iniciaron en 1941. La aparición del sonoro había dado un impulso aun mayor al cine norteamericano. Se desarrollaron diferentes sistemas de protección, que han servido para mantener la expresión cinematográfica, pero no han servido para crear empresas de producción fuertes, capaces de producir películas de alto presupuesto, de manera continuada y con una distribución internacional. Llegaba el momento de explorar las ventajas fiscales, que surgen en Francia con las SOFICA, que seguían el modelo de las tax shelters norteamericanas. Resultaban imprescindibles al desaparecer los anticipos de distribución que financiaban a los productores. La aparición en 1985 en Francia de Canal Plus y nuevas cadenas de televisión fue una amenaza para los distribuidores que vieron disminuir los ingresos en las salas. Por otra parte las televisiones no habían comenzado aun a adquirir los derechos de antena sobre  las películas que se iban a producir. Las SOFICA fueron, y aun lo son, una solución para aportar capitales a los productores, menos onerosa que el crédito y  de esta forma enlazar la producción con la amortización económica, que desde el inicio del rodaje dura 5 o incluso 7 años. Las SOFICA se establecieron por Ley el 11 de julio de 1985 y su finalidad es crear un flujo de los ahorros privados hacia la producción cinematográfica y audiovisual.



La evasión (1990)





    
    Movilización de ahorros hacia el cine

       La actividad única de las sociedades SOFICA es la financiación de producciones cinematográficas o audiovisuales aprobadas por el CNC (Instituto del cine y del audiovisual francés), rodadas en lengua francesa y producidas por un productor de cualquiera de los países de la Unión Europea. Son sociedades anónimas cuyo capital procede de inversiones de personas físicas o morales, que obtienen deducciones fiscales por su inversión. Son mayoría las personas físicas, ya que estas pueden deducir el 100% de su inversión con el límite del 25% de su obligación tributaria. Las personas morales deducen el 50% de su inversión. Se trata de una  participación financiera minoritaria en una productora de largometrajes de ficción o documentales creativos o puede ser un contrato de asociación en la producción, aunque  nunca es una coprotroducción, ya que solo adquiere la SOFICA unos derechos a unos ingresos y nunca una parte de la propiedad sobre la obra producida.  Las SOFICA antes del año de su constitución deben haber invertido el 90% de su capital en estas productoras de películas de ficción o documentales creativos. Solo el 10% del capital lo pueden dedicar a otras inversiones. Ninguna SOFCA, sola o entre varias, puede tener mayoría en una productora, ya que sería entregar un cheque en blanco al productor y no corresponde a la mentalidad de un banquero o financiero ser productor. Por lo tanto no pueden superar el 50% del capital, ni participar en coproducciones internacionales en las que la productora francesa sea minoritaria. La fórmula más habitual de actuación es el  contrato de asociación a la producción que reúne las características de capital riesgo, producción y crédito.


Un corazón en invierno (1992)



         
 Remuneración de la SOFICA

      Las SOFICA recuperan su inversión mediante la cesión de derechos sobre sus ingresos que le hacen los productores. Y además una vez amortizada la película tienen unos bonus de un interés muy bajo. Prima la seguridad y ausencia de riesgos sobre la búsqueda de beneficios.  La cesión de derechos sobre los contratos con las televisiones, los derechos de antena y sucesivos pases es la preferida, hasta el punto que si no se poseen estos derechos las SOFICA no suelen realizar inversiones. Igualmente adquieren derechos sobre coproducciones, la explotación nacional e internacional en DVD, el mínimo garantizado o ingresos por la exhibición en salas y sobre los derechos de exportación. Algunas SOFICA se hacen ceder algunos territorios. Sin embargo no pueden comercializar directamente, aunque si no están de acuerdo en cómo se está desarrollando la explotación pueden nombrar un mandatario. No tienen derechos sobre los pagos del Fondo de Protección. Los inversores tienen las ventajas fiscales, por lo que muchas veces solo recuperan su inversión sin beneficios, pero han obtenido una deducción, que por término medio le cuesta al Estado un 40% de la inversión, que deja de ingresar como impuestos.



Amelie (2001)




  La salida de una SOFICA

       Transcurridos cinco años el inversor en una SOFICA puede salirse de ella recuperando su inversión y los bonus que le correspondan. Otra forma de salirse de una SOFICA es vendiendo sus derechos a un tercero con el que compartirá las plusvalías o minusvalías, pero el adquirente no se beneficiará de la deducción fiscal. Por eso al fijar el precio tendrá en cuenta la deducción con que se ha beneficiado el vendedor. Una tercera forma de salirse es la disolución progresiva de la SOFICA. En este caso si se invierten los fondos recuperados en una nueva SOFICA podrá de nuevo beneficiarse de una deducción fiscal. Los productores una vez realizada la producción pueden rescatar sus derechos cedidos a la SOFICA en cualquier momento.

Bajo la arena (2000)

Balance

       Una de cada tres películas francesas se financia con las SOFICA. Sin embargo las SOFICA como sociedades son un negocio discreto por el alto riesgo de la producción cinematográfica. Pocas tienen beneficios (Soffia, Sofinergie o Investimage 1), la mayoría  tienen que enfrentarse a películas que fracasan y cuando tienen éxito en el estreno, muchos productores aprovechan para rescatar sus derechos. El acierto de una SOFICA es saber elegir los proyectos que financia. El CNCA, por eso, está dispuesto a flexibilizar el funcionamiento de las SOFICA, aumentar sus ventajas, liberalizar las reglas y adaptarlas al actual marco económico y empresarial transformado por el desarrollo de las televisiones, Internet y la globalización, Pero hay que reconocer que las SOFICA son un modelo de rigor y transparencia y han contribuido a mantener el cine francés en momentos difíciles y siguen jugando un papel destacado en esta cinematografía. Cuando desaparecieron los anticipos de distribución en España a ningún dirigente de la cinematografía se le ocurrió implantar un sistema similar que habría resultado absolutamente  positivo para el cine español. 

viernes, 10 de julio de 2015


 AYUDAS AL CINE EN AUSTRIA. HOLANDA Y DINAMARCA




    En los años 80 se intensificó el debate  sobre la posibilidad de impulsar una industria de cine con ayudas anticipadas. En Austria, uno de los países de un tamaño pequeño en la Unión Europea - 83 871 kilómetros cuadrados de superficie  y 8 610 000 habitantes-, con una aspiración de mantener la calidad y el interés de su cine, pensaron que con las subvenciones anticipadas podrían lograrlo.  En 1980 establecieron por ley las ayudas anticipadas, pero en 1987 introdujeron  para conseguir efectos industriales las ayudas automáticas, que fueron refrendadas por la ley de 1998. Las ayudas automáticas se conceden por éxito comercial o por éxito artístico, pero en ambos casos deben superar un umbral de público. El éxito comercial se alcanzaba al superar los 50 000 espectadores y el artístico, cuando una película ha sido seleccionada por un Festival Internacional de Cine y superaban los 5 000 espectadores o los 3 000 si eran documentales.


Paraíso: amor
          Entre sus grandes directores cuentan no solo con Michael Haneke (Amor, 2012) y Ulrich Seidl (Paraíso: amor. 2012), sino también con´nuevos directores que triunfan en los Festivales y excelentes documentalistas, como Lilian Franc y Robert Cibis, que asombraron con Pianomania (2011) sobre el trabajo de un afinador de pianos que trabaja con grandes pianistas. Y han mantenido la tradición de la comedia austriaca con éxitos, como Poppitz de Niki List o Hinterholz 8 (1998) de Harald Sicheritz, ambas grandes éxitos de taquilla. Es un país que ha dado grandes cineastas, entre otros Alexander Korda, ,Billy Wilder, Joseph von Sternberg, Eric von Stroheim, Michael Curtiz, Fred Zinneman, Otto Preminger, Carl Mayer y el mismo Fritz Lang. Su apuesta es clara, la calidad es rentable.




      Conservan unas ayudas selectivas, concedidas por una comisión de diecinueve miembros, presidida por el director de  la ORF, el instituto oficial de cine austriaco, para proyectos culturales y primeras películas. La televisión es  un fuerte competidor, pero, a diferencia de lo que ocurre  en España, sirve para apoyar la calidad, ya que una comisión independiente es la que decide en qué proyectos entran las televisiones y no deciden estas con sus criterios comerciales y gusto convencional. El cine austríaco tiene la dificultad del idioma, semejante pero diferente del alemán, pero han conseguido con sus 14/16 películas producidas al año ser una de las cinematografías más respetadas.



           


         Interesa ver cómo otro pequeño país europeo consigue una cinematografía consolidada, Holanda. Su superficie es de 41 530 kilómetros cuadrados y su población es de 16,6 millones de habitantes. En 1956 estableció las ayudas para películas de alto presupuesto y con un director con experiencia. Estos requisitos cobran especial importancia hoy día en que es posible rodar películas con muy bajo presupuesto, que pueden llegar a tener un valor artístico, pero que no permiten construir una industria, ni sus autores pueden vivir de este trabajo. En 1983 crearon un fondo para películas de  interés cultural y artístico.




      Sin embargo es la política fiscal de desgravaciones, iniciada en 1999, la que ha facilitado el crecimiento del cine holandés,: 35 para inversiones en el cine y 30% para producciones para televisión. Las ventajas fiscales se amplían aprovechando las ya existentes sociedades de responsabilidad privada limitada (en sus siglas holandesas BV) que entre otras tienen la de no pagar impuestos po los dividendos. Otro factor importante es la compañía de televisión por cable Cobo, que opera también en Bélgica y Alemania. La televisión pública holandesa NOS, participa  en bastantes proyectos, pero es difícil negociar con ella, al estar programada por 12 sociedades de programación.



      Esta política ha permitido el desarrollo de una cinematografía de calidad pero pensada para tener en la mayoría de los casos éxito de público. Han destacado directores como Fons Rademakers, que llamó la atención internacional con su nominación al Oscar a la mejor película extranjera con Pueblo a la orilla del río (1958)  y fue finalmente recompensado con este Oscar por El asalto (1985)  o Paul Vehoeven, que alcanzó un gran éxito con Eric el oficial de la Reina (1977), trabajó en el cine norteamericano con gran aceptación internacional con Instinto básico (1992) entre otras y que vuelto a Holanda ha dirigido la interesante película El libro negro  (2006). En la actualidad sigue la buena racha del cine holandés, destacando  un cine de autor, Matterhorn  (2013) de  Diederik Ebbinge y un cine comercial bien realizado, Wolf  (2013) de  Jim Taihuttu.


Matterhorn

 

                Un modelo, para países que quieran tener una producción no muy elevada y una finalidad cultural y didáctica para la juventud,  se encuentra en Dinamarca, patria del legendario Carl T. Dreyer.  Dinamarca tiene una superficie de 43 014 kilómetros cuadrados y una población de 5 620 000 habitantes.  Cuentan con fondos de ayuda al cine, que nunca se han planteado reducir, sino aumentarlos. Son subvenciones selectivas que se conceden, por término medio, a películas que tienen garantizados un 65% de su presupuesto. Las ayudas se aprueban por razones culturales y artísticas, por su interés para la juventud y los niños y también para aquellos proyectos comerciales con una distribución garantizada. Las ayudas se conceden de acuerdo con el informe de tres expertos, uno de ellos en temas de juventud y didácticos, contratados por dos o tres años con plena dedicación. Esta característica del comité de expertos garantiza su independencia y es importante, diferenciándose de las comisiones como las españolas con amplia representación de asociaciones profesionales y regionales. Las ayudas son préstamos sin interés que se devuelven cuando las películas se amortizan- Las televisiones realizan precompras y en sus emisiones de cine la producción danesa supera el 20 % de la emisión de películas..






            Producen veinticinco largometrajes y una cantidad superior de cortometrajes y hoy día el cine danés es de los de mayor prestigio. Es un recuerdo la importancia de su industria en el cine mudo, y han renovado el atractivo de su cine recientemente con películas como El festín de Babette (1987)  de Gabriel Axel y las películas de Bille Augustt, Pelle el conquistador (1987), <La casa de los espíritus (1993) o La señorita Smila (1997). Lars von Trier lanza la corriente Dogma y triunfa con Europa (1990), Rompiendo las olas (1996) y Bailar en la oscuridad  (2000), Palma de Oro en Cannes. O en las recientes películas más minoritarias, como La caza (2012) de Thomas Vinterberg o La canción del mar  (2014) de Tomm Moore.


Bailar en la oscuridad


   Las ayudas públicas son válidas cuando tienen el impacto suficiente para financiar películas que tengan éxito en las salas de cine o en los Festivales Internacionales, y creen un marco en el que actúen inversores y televisiones públicas o privadas, completando la financiación. Austria, Holanda o Dinamarca marcan una orientación para que continúen produciéndose grandes e interesantes películas n los países de producción media. En España hay una confusión entre películas para las salas y obras digitales que antes llamábamos TV movies y que alguna puede estrenarse en salas de cine. Si se analiza a fondo la producción española de los últimos dos años, 174 películas cada año según los datos oficiales, veremos que hay 110 TV movies,, 20 obras de interés regional y solo 44 que podamos considerar películas. La política de ayudas debe adaptarse a esta realidad. No hay que tratar de reducir la producción española, ya lo está de hecho, Solo hay que actuar de acuerdo con la realidad.